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martes, 20 de febrero de 2018

Olor a amarillo chillon



Un olor a libertad se coló entre los barrotes de mi ventana.
Olía rico,como a ese pastel típico de la abuela; o como a ese abrazo que te rompe los esquemas.
Olía a esa canción que eres incapaz de no tararear; a muchas cañas y demasiadas risas, que nunca son suficientes. Olía a alma llena y luna menguante; a cuando tus pies tocan la orilla del mar. Olía a playa; a música a todo volumen;a Londres. Olía mucho a Londres. 
A lagrimas que caen con peso muerto sobre la almohada,pero esta vez sin miedos,sin pedir permiso para hacerlo.A camas desechas. Al despertador de encima de tu mesilla. A demasiados libros y mucho trafico.
Olía a cielo tintado de rosas y amarillos cuando el sol dice adiós.Invadía cada espacio de mi habitación; cada susurro de mi silencio. Un olor dulce, que incitaba al hambre a que me mordiese desde dentro.


-Waisy-
Y la cuenta nos dio negativo

Porque "tu" mas "yo" nunca serán dos. Ni siquiera medias mitades. Ciframos negativo.

Y como toda buena historia siempre hay un bueno y un malo. Yo la ganadora,según el relato. Y tu,el que queda con las manos vacíasn,no?
Pero la verdad es que ninguno ganamos,si al cruzarnos la mirada no podemos apartarla.

Hora de cerrar capítulos dicen. Hora de pagar la cuenta.

Mi necesidad de un algo mío junto con tu necesidad de un alguien tuyo no es buena ecuación.

Al final, demasiado frío por esas ventanas. Demasiada resaca de sentimientos.

Refugio de paz donde los haya: eso será siempre cierto. Allí donde voy para perder y perderme. Allí donde se anula mi ser.


-Waisy-
Capitulo 2 de una obsesión.

Y pensar que lo que le ayudaba es en realidad lo que la pierde. Lo que la descoloca y le adelanta para impornerle sus propias reglas.
Cuan grande debe ser lo que me falta para quererme tan poco?- Se preguntaba.
Aquellos brazos no dejaban de ser la guarída perfecta para los fanáticos del camino corto. Punto en el cual necesitaba la mentira para no caer de nuevo. Un punto de apoyo decía ella .Aun que acababa siempre por desvelar el truco de la falacia con sus propios actos.
Él era pues un oasis en medio de tanta sequía, en el que ella no dejaba de ver tatuado por cada una de sus paredes la palabra "tranquilidad".
Eran aquellos ojos. Seguro. Aquella mirada que parecía estar contemplándole el alma.
O quizás eran aquellos labios, con un sabor a juego peligroso del que ella prefería hacer vista gorda de las consecuencias.

-Waisy-
Capitulo 1 de un algo sin nada:

Se vio buscando un lugar donde refugiar todo aquel equipaje de sentimientos y,a decir verdad, a ella también.
Necesitaba un sitio donde esperar a que la tormenta pasara. Uno donde poder arreglarse sin distracciones.
Quería curarse sola. Sabía que podía. Tenía que poder. Y aquellos brazos eran el lugar perfecto para hacerlo. 
Opositora directa y embajadora (todo a un mismo tiempo) de las escusas, se preguntaba si aquello sería una artimaña más de su cabeza para no enfrentarse a la realidad. Cerro los ojos con fuerza y sacudió la cabeza, en un intento por parar todo aquel asalto de preguntas incongruentes.
No tenía sentido. O no lo suficiente al menos.
Era la primera vez que podía ver con objetividad su propia subjetividad. Capacitada para saber con toda seguridad que aquello sería una estancia corta. Que duraría lo que la tormenta en amainar.
Entonces... por qué querían las dudas secuestrar su mente con preguntas de aquel calibre? por qué tanto miedo? ...

... Y un beso en el pelo, como escalofrío que recorre toda la espalda, la trajo de nuevo a la realidad. Con un sabor de fondo a ternura; con un "quedate un ratito más". Un algo digno de vicio.

La palabra era  < calma >. Así creía ella poder definirlo a él. Algo que le enseñaba a pecar con gusto; sin remordimientos.
Sin duda el refugio perfecto para esconderse. No solo de la lluvia. A veces, incluso de todo y todos. Sus heridas ya no dolían allí dentro. Entre esos dos brazos sus preocupaciones dejaban de existir. Y sus ojos volvían a recuperar el azul que un día tuvieron.


-Waisy-