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lunes, 30 de octubre de 2017

-Conjugando el verbo "perdonar"
entre promesas-

Te perdono.
Perdono tu sonrisa tras la mano; Tu inocencia y tu ingenuidad.
Perdono tu  excesiva generosidad a veces; esa en la que se confunde bondad con estupidez.
Perdono tus "ya lo haré luego" y tus "si" a todo.
Perdono tu buena cara fuera del portal y tus tantas lagrimas frente al espejo. 
Perdono todos tus impulsivos "ahora y ya".
Perdono también ese pelo alborotado constantemente y todas y cada una de tus curvas. Tu forma de mirar y tu piel tan blanca.
Perdono todas tus borracheras ridículas y esos tropezones en público tan tuyos a veces. Todos y cada uno de esos besos que dabas sin saber. Todas las cosas que hiciste sin pensar.
Perdono tu locura espontanea. Tu dichosa manía por olvidarte de ti recordándolas a ellas y a ellos.Por esa espera constante de los demás. Por haber creído que podías ser ellas: tu intento de aceptación colectivo.
Quiero perdonarte también tus malas elecciones; tu gran mala elección.
Tus amores-obsesivos y todos tus sueños imposibles de niña pequeña. Perdonarte por haber creído que la vida era como en las películas y que eso que llaman "príncipe azul" exista.
Perdonarte, sobre todo, esa exigencia que escondías bajo la tiranía de un buen dictador. Por  consumirte en el intento de desmentir que lo imposible siempre es imposible.
Perdonarte por esos silencios que debieron ser gritados y por haberte escondido siempre tras una sonrisa muda. Por todo lo que debías haber dicho y nunca tuviste el valor de hacerlo, aun cuando la que caías eras tu.
Perdono tu falta de egoísmo. Tu desconfianza ante tu fuerza. Por tu gran declive hacia la incertidumbre de todo.

Perdono todo lo que fuiste, pues ahora veo que sin ese tu tan tu, yo nunca sería un yo tan yo. Un yo capaz de sentirse un ella, esta y aquella de las que siempre quiso ser. Un alguien que hoy quiere desenterrarte de aquel lugar donde un día te mató lentamente. Brindarte la mano y decirte un simple gracias.
Porque si hoy pudieses verme con aquellos ojos que un día tuvimos, sentirías alivio. Un profundo alivio.
Verías en mi mirada ese eterno gracias que trae de fondo el orgullo.
Comprenderías ahora el valor de cada herida; cada tropiezo; y cada piedra que apareció en tu camino.
No puedo odiarte. Ya no. No puedo hacerlo, al entender  ahora que mi presente es gracias a tu pasado.
Que me has concedido eso único con lo que durante años tanto te atormente: "esa chica ejemplo".

Vengo pues hoy a despedirme. Pero esta vez como deberíamos haberlo echo. Sin dar la espalda; sin portazos ni funerales.
Quiero que sea una despedida con un hasta siempre; con un abrazo intenso y acabando con la promesa final de toda película. Un promesa sincera y necesaria. Muy necesaria. Y que ambas llevamos anhelando mucho tiempo.
Hoy quiero prometerte que no nos volveremos a ver. No volveremos a sentirnos ni a comprendernos. Te prometo que ese tu tan tu se quedará contigo y no conmigo. Que os guardaré en mi cajón de recuerdos bonitos, y que lo abriré simplemente en alguna que otra conversación.
Y te prometo, por último,conseguir que mi yo tan yo legue a conocer algo mucho mejor que nosotras juntas.
Nuestro "hasta siempre" soñado.


Waisy.




martes, 24 de octubre de 2017

- Tu: mi punto de inflexión -

Esta vez no. Esta vez no será lo mismo.
Si lo fuese, los errores pasado perdería su condición de "lecciones", convirtiéndose en simples perdidas de tiempo.
Todas esas gotas que un dia cristalice en mi almohada que sirvan pues como fondo del pozo donde aprenderé a levantarme, y no como paño de seda para secarse una vez mas las manos.
Esta vez mis pies será plomo y mi cuerpo peso muerto.
Está vez no habrá más confianza, ni niña buena. No habrá esperas innecesarías ni segundos caminos. Esta vez solo yo. Soy la única a la que deberé mirar en este cuadro. No hay más.
Algo sencillo y real.No?

Sin embargo , muchas veces es más fácil pasar las ideas de la mente al papel, que del papel a la mente.
No intentéis repetirlo en voz alta frente al espejo; no funciona.

Como hacer entonces que no mermen esas ideas ante nuevos contra ataques? Ante nuevas amenazas? 
A modo de mantra necesitaré pues fuerza y resistencia. Palabras escasas en el mercado actual.
Un vez haya revuelto entre los escondrijos del mercado negro para encontrar esas dichosas palabras, las forjaré en una sola.
En la palabra valor.
La misma que perdí creyendo cada beso robado.
La misma que volverá a renacer gracias a esas acciones de las que nadie quiere hablar. Esas en las que tu agacharas la cabeza y condenaras culpable al pasado. Las mismas en las que el poder de tu perdón será ineficaz. Acciones erróneas tuyas y lecciones mias.
Al mismo tiempo, de cada una de ellas se alimentará mi pequeña muralla. Una tan infranqueable que ni el mejor de los poetas podrá hacerle sangrar.
Una muralla que no deberá perder sus usuales ropajes de timidez y una pizca de locura; de sinceridad y naturalidad. Pues así me definirá. Desde la primera hasta la última piedra. Rocas colocadas a conciencia por tu egoísmo y mi inocencia.
Un muralla,en definitiva,que marque mi punto y final a todo tu existencia de mi pasado.


Waisy.

- En tiempo de aguaceros -

Como ese fuerte olor a tormenta que aparece ya el día anterio. Ese suave viento que llega cual premonición con el único consejo de que te abrigues.

Lo notas en ti; en tus adentros.
Notas cómo la hecatombe susurra tu nombre por las paredes del dos por cuatro de tu cabeza.
A la par que ese sentimiento de desafío va dejando una banda sonora de carcajadas.

Todo ello alentado, como no, por el diablo rojo de tu hombro; que burla tras burla se alimenta de tu paciencia. Algo que por desgracia has ido perdiendo con el paso de eso que llaman lecciones.
Sería fácil la verdad. Lo he hecho mas veces. Es simplemente cerrar una puerta. Tapar con fuerza los ojos, para así ignorar todas esas ilusiones que la atrancan, y cerrarla.
Quizás ni haga falta taparlos.
Quizás el diablillo ya haya cumplido su misión y se haya llevado con el todas y cada una de mis esperas.
Como si de una prueba de fuego se tratara, el destino me lanza el mismo cuento. Y yo, cansada de este relato que no deja de repetirse me pregunto: y valdrá la pena esta vez la espera?

Quiero pensar que no soy una loca. Que no soy tan apasional, ni que me dejo llevar por los sentimientos tan facilmente. Quiero pensar que esto que siento es normal.

Waisy.